Un
niño travieso armó unos barcos como juguetes saliendo del puerto de Sevilla, el
10 de agosto de 1519. Desde luego que no viajaban sólo, lo acompañaban un combo
de 239 jovenzuelos listos para armar aventuras en el misterios mundo de los
océanos.
Tras
tocar en Tenerife y costear Guinea donde se echaron arena hasta por los ojos,
alcanzó el 13 de diciembre la bahía brasileña de Rio de Janeiro. En enero
comenzaron a explorar el Rio de la Plata. Recorriendo por toda la costa
arribaron al puerto de San Julián, donde comieron golosinas hasta no dar más.
Allí permanecieron invernando hasta el mes de agosto. Extrañando a sus mamis y
papis, jugaban a las canicas y la rayuela, hasta encontrarse con otros niños
todos raros por el tamaño de sus pies. No faltaban las burlas y los apodos, así
que Magallanes junto con su gallada los llamó patagones (de esta manera la
región es conocida como Patagonia).
El
21 de octubre alcanzaron el cabo de las Vírgenes y atravesaron finalmente el
estrecho, poniéndole el apellido de su gestor, el chico Magallanes de la
Lusitania (Portugal). Llegan a una isla que la bautizan como Tierra de Fuego,
por las hogueras que vieron prendían sus habitantes. Allí jugaron a los
piratas. El 27 de noviembre entraron el Mar del Sur, al que el mocoso Magallanes
le puso como nombre Océano Pacífico, por la tranquilidad y serenidad en esa
parte del mundo.
https://profediegoestin.wordpress.com/2016/06/23/2o-el-viaje-de-magallanes-elcano/
Tras
cuatro meses de navegación y pilatunas, sin agua ni víveres, alcanzaron, en el
mes de marzo de 1521, las islas de Los Ladrones (las actuales Marianas), o más
bien de los pícaros. Recordar que por esos lados niños maliciosos desembarcaban
en ese sitio para esconder sus tesoros. Tras recorrer Filipinas, en una isla de
nombre Mactan, quisieron imponerse sobre los niños indígenas, y estos, ni
cortos ni perezosos armaron tronco bonche. Magallanes no salió tan bien
librado, muriendo el 27 de abril de 1521. Un chico bonachón, gordo y de voz
gruesa, llamado Diego Barbosa, se erigió como líder del grupo. No tardó poco
tiempo después que sus mismos compañeros le dieran tremenda calbacera. Le sigue
otro pelao, el vasco Juan Sebástian Elcano. Tras efectuar el largo recorrido de
regreso a través del Océano Índico, cabo de Buena Esperanza y Cabo Verde,
desembarcan en Sevilla, el 9 de septiembre de 1522.
La
comercialización del cargamento de especias que traían los esforzados
protagonistas de la empresa se efectuaría en Amberes y cubriría con creces los
costes de la expedición.
Actividades:
1. Se
le leen a los estudiantes esta historia.
2. Aclarar
dudas de vocabulario.
1. Se
escuchan comentarios, dudas y opiniones. Se le aclaran a los niños(as) sus
inquietudes.
2. Se
organizan por grupos, parejas o en forma individual, para que desarrollen
respuestas a estas preguntas en forma escrita, bien en los cuadernos o en hojas
blancas tipo carta:
La curiosidad por conocer y
explorar el mar y otros lugares permitió que unos europeos recorrieran el
mundo. ¿Qué relación hay entre esta historia y el pensamiento?, ¿No son las
ideas esos barcos que nos permiten navegar por el pensamiento que es el mar?,
¿Cómo se caracterizaba ese Nuevo Mundo?, ¿Qué es América?, ¿Qué diferencia a
América Latina de América del Norte?, ¿Por qué no hay comunicación entre esos
europeos y los habitantes nativos de ese Nuevo Mundo?, ¿Qué tipo de pensamiento
traían los europeos?, ¿Por qué no respetaban a los niños nativos?
3. Desarrollar
otras preguntas en torno a la lectura por parte de los chicos.
4. Actualizar
un problema.
LOS
NIÑOS EN LA BÚSQUEDA DE LA FILOSOFÍA. OSCAR
FREDY ARIZA RODRIGUEZ. Bogotá – 2013

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