A raíz del paro del 2015,
se hizo evidente la separación de ese sindicalismo burocrático, oportunista,
reformista, electorero y hasta en la línea del discurso gobiernista, desafortunadamente
constituida por una mayoría, siendo la otra posición una minoría pero en alza.
Ese sector cuando encuentra una posición distinta a la posición dominante hasta
ahí va su discurso democrático, porque en esencia no la respeta, siendo una segunda
reacción hasta calificar con fuertes términos aquello que consideran lo no
aceptado por ellos. Desde esa fecha se han sumado voces disidentes en aras de
rescatar un sindicalismo independiente, clasista y combativo. Pero para que las
bases entiendan esta parte es imprescindible un curso de formación política y
sindical, por ello en este primera parte, nos proyectaremos hacia los
principios fundamentales de ese tipo de sindicalismo deseado. Lo anterior
gracias a un grupo de compañeros(as) que hemos estado en una escuela de
formación política y sindical Estanislao Zuleta, rescatando a este gran
filosofo colombiano, analizando, interpretando, debatiendo y proponiendo no
sólo la pedagogía alternativa, las políticas públicas del Estado, la política e
ideología del magisterio, sino también la lucha sindical qué es la principal
herramienta que tiene los trabajadores para enfrentarse al monstruo
capitalista. Lo anterior sumando para el 2018 con estudiantes y padres de
familia, que son la esencia del trabajo magisterial y sindical de la educación.
LOS PRINCIPIOS:
1.
La independencia de clase
Es la visión de una clase trabajadora que tiene unos
intereses contrapuestos a la clase patronalista, y que desde esta claridad
tiene la obligación de ser independientes a la ideología del Gobierno, del
Estado, de la Iglesia, de los partidos tradicionalistas (Hoy multiplicado por
diversas corrientes políticas pero que ha nacido a partir de estas), de los
patrones y de organizaciones sindicales coaptadas, vendidas o engendradas por
el mismo Estado o un sector político de la derecha. Hay compañeros(as) que no
se identifican con la visión clasista, pero la realidad de nuestro país y del
mundo nos indican que la clase burguesa está ganando en su acumulación de
capital, y entendieron hace décadas que la educación es un negocio redondo para
invertir. Ya la convirtieron en una mercancía igual que la salud, los servicios
públicos esenciales, las empresas del Estado, los recursos naturales, las
semillas y demás bienes comunes.
2.
La democracia sindical.
Una abismal separación entre la democracia de la asamblea y
la dirección está en las famosas reuniones de concertación, donde los
dirigentes sindicales voltean la espalda a las bases y deciden desde sus puntos
de vista particulares la decisión de conjunto. Y esto precisamente se dan
porque no hay rotación de cargos, llegando los dirigentes a llevar años sin
trabajar como docentes, aspirando con
intereses electoreros en otros puestos de organismos bien sea para la CUT, una
cooperativa, en FEOCDE o aspirar a ser un candidato político de “izquierda” o
de coalición. Un pilar fundamental de la democracia sindical es que a las bases
se le consultan primero, se les escuchan, se les invitan y que los dirigentes
asumen unos cargos temporales, para volver nuevamente al trabajo, aunque los
que están por más de 30 años sacan la excusa oportunista de que la experiencia
no se improvisa.
3.
La politización.
Los maestros(as) tiene una concepción política, aún si se
declaran “neutrales” o “apolíticos”, términos de que se ha valido esa
dirigencia reformista sindical y el mismo Estado para asestar golpes fuertes al
magisterio colombiano. Lo político determina nuestras vidas, para sólo poner un
ejemplo, la reforma tributaria aunque de contenido económico está sujeta a una
decisión política. Los partidos políticos de derecha y de centro, incluso de
izquierda, está al lado de los intereses de los burgueses, empresarios,
terratenientes y de los capitalistas extranjeros. Por ello en el Congreso,
estos señores parlamentarios no legislan a favor del pueblo y de la clase
obrera, todo lo contrario, legislan en contra del pueblo y de los trabajadores
y a favor de los grandes emprendedores y exitosos del gran capital, muchos de
ellos untados de sangre. El magisterio debe visualizar el estudio de la
política y tomar partido de los problemas económicos y políticos nacionales e
internacionales, para enfilar nuestra conciencia por un cambio y transformación
para nuestro gremio, la clase trabajadora y el país.
4.
La solidaridad de clase.
Es común dentro del sindicalismo nacional el fraccionamiento
de las luchas, el pelear por separado y de encauzar reivindicaciones aparte, en
una concepción gremialista y egoísta. A menudo esa “solidaridad” se expresa en
un escueto comunicado de apoyo moral. FECODE ha desperdiciado enormes
potencialidades de lucha con los demás sectores, especialmente con los
campesinos, los indígenas, los camioneros, de los demás trabajadores, y ni que
decir de la CUT, que no tenido la actitud beligerante de asumir y liderar un
paro nacional, urgente en las actuales circunstancias.
5.
El internacionalismo
proletario
En el año 2017 han sido fructíferas las luchas del
magisterio en el mundo, especialmente en América Latina. Y lo han sido porque
los maestros independientemente del país o del continente sufren los embates de
la política educativa imperialista desde los órganos de poder decisorio como la
UNESCO, la OCDE, el F.M.I Tristemente por esa actitud chovinista y de luchar
por separado, no se ha manifestado esa actitud de lucha conjunta, y ello por la
falta de los principios de ese sindicalismo independiente y clasista.Muchos compañeros(as) no ha entendido el concepto de
proletario, porque dentro de esa concepción pequeñoburguesa se ha instaurado en
sus mentes que está por encima de los obreros. No entienden como ingenieros y
otros profesionales distintos a los licenciados, han terminado por ingresar a
las filas del magisterio. A que se debe ese comportamiento, pues muy simple,
por la tercerización laboral, la inestabilidad en el trabajo, largas jornadas
de trabajo, salario deprimente que ofrece el mercado laboral colombiano. En el
magisterio hay estabilidad, prima de vacaciones, garantías prestacionales entre
otras. Pero es posible perderlas con el infame monstruo del poder financiero y
mercantil de la mundialización del capital.
1.
La acción colectiva y
organizada.
Sólo por medio de la lucha colectiva y organizada se puede
logar objetivos concretos. Son destacables el papel jurídico, las tutelas, los
reclamos antes las dependencias como el Ministerio de Trabajo, pero el
principal mecanismo efectivo es la lucha. Tampoco se puede esperar nada de los
partidos políticos, del Congreso, de los discursos falsos de politiqueros, de
la falsa electorera, que para el año 2018, se va nutrir en las presidenciales.
Pero en ese sentido, también gran parte del magisterio es individualista, y solo
se alistan a las calles por momentos coyunturales, perdiendo la perspectiva de
la continuación del estudio, la lucha continúa y por otros medios, y especialmente
en trabajar en colectivo.
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